Asesoría filosófica

Una práctica antigua para preguntas de hoy

La asesoría filosófica es un espacio de diálogo individual donde se usa la filosofía como herramienta para pensar mejor tu vida: tus decisiones, tus creencias, tus conflictos y el sentido de lo que hacés. No es una clase de filosofía ni una charla de autoayuda. Es una conversación guiada, rigurosa y a la vez humana, que parte de algo concreto de tu vida.

Para los antiguos, la filosofía no era solo teoría. Era una forma de vivir y de cuidar el alma. La asesoría filosófica recupera esa tradición y la combina con aportes de la filosofía moderna y contemporánea.

¿Cuándo consultar?

Cuando sentís que tu problema no es un trastorno sino una pregunta sin responder o una encrucijada:

  • Tenés que tomar una decisión importante y no sabés con qué criterio hacerlo.
  • Sentís que vivís en piloto automático o que “algo no cierra”, aunque por fuera todo esté bien.
  • Atravesás un cambio vital: carrera, separación, migración, jubilación, maternidad o paternidad, mudanza.
  • Hay un dilema ético en tu trabajo o en tus vínculos.
  • Estás enfrentando una pérdida, el paso del tiempo o la finitud y querés darles sentido.
  • Te exigís demasiado, vivís con ansiedad anticipatoria o la comparación constante te quita paz, y querés revisar las ideas que lo sostienen.
  • Querés pensar con otro/a, con calma y sin ser juzgado/a.
  • Tenés curiosidad por aplicar la filosofía a tu vida concreta.

¿En qué casos puede servirte?

  • Claridad: ordenar ideas, nombrar lo que te pasa, distinguir lo importante de lo urgente.
  • Decisiones: construir criterios propios, no heredados.
  • Valores y sentido: explicitar qué te importa y cómo vivir de acuerdo con eso.
  • Libertad y responsabilidad: reconocer qué elecciones tenés y cómo asumirlas.
  • Emociones desde el pensamiento: revisar los juicios detrás de la angustia, la ira o la culpa, al modo estoico.
  • Hábitos y estilo de vida: alinear lo que hacés cada día con la vida que querés construir.
  • Lenguaje: aclarar conceptos que te confunden o que usás sin haberlos examinado.
  • Herramientas prácticas: ejercicios para llevarte, como diarios, preguntas y prácticas de la tradición estoica y epicúrea.

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¿Cuándo no es suficiente?

La asesoría filosófica no reemplaza la atención en salud mental. Si atravesás depresión severa, ataques de pánico, trastornos de la alimentación, consumos problemáticos, trauma, ideas de hacerte daño o cualquier situación que te impida funcionar, lo indicado es consultar con un/a profesional de la salud mental. En esos casos, si lo ves útil, la asesoría puede ser un complemento. Si durante el proceso aparece algo que excede este espacio, te lo voy a decir con claridad y te ayudo a buscar el acompañamiento adecuado.

¿En qué se diferencia de otras prácticas?

Asesoría filosóficaTerapia psicológicaCoaching ontológico
FocoIdeas, valores, creencias, lenguaje y sentidoSalud mental, emociones, historia personal, síntomasObservador, lenguaje, emociones y acción
MétodoDiálogo mayéutico, análisis conceptual, lectura de textos y ejercicios filosóficosIntervenciones clínicas según el enfoque (cognitivo, psicoanalítico, etc.)Distinciones del lenguaje, conversaciones y plan de acción
Pregunta típica¿Qué es lo bueno para mí? ¿Qué creo y por qué?¿Qué me pasa y cómo alivio mi malestar?¿Cómo me observo y qué acciones puedo cambiar?
RelaciónDiálogo entre pares; la persona llega a sus propias conclusionesRelación terapéutica con encuadre clínicoRelación coach-coachee orientada a resultados
Quién la ejerceFilósofo/a formado/aPsicólogo/a o psiquiatra con matrículaCoach certificado/a (no es profesión regulada)
Diagnóstico y tratamientoNoSíNo

Las diferencias no son de rango sino de enfoque. La terapia atiende el sufrimiento psíquico y puede tratar trastornos. El coaching ontológico se centra en cambiar la acción y el modo de observar. La asesoría filosófica trabaja sobre el pensamiento, los valores y el sentido: no te pregunta tanto “¿cómo te sentís?” como “¿qué estás dando por sentado y es verdad?”. Pueden complementarse, y muchas personas hacen terapia y asesoría a la vez.

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¿Qué pasa durante una sesión?

Sesión individual de 60 minutos

Cada sesión tiene un recorrido, aunque se adapta a lo que cada persona trae:

  1. Apertura: definimos qué querés trabajar hoy. Puede ser una situación, una decisión, una incomodidad o una pregunta.
  2. Exploración: conversamos a partir de tu experiencia. Con el método mayéutico, hago preguntas para que despliegues tu mirada y para que aparezcan los supuestos que la sostienen. Exploramos qué significa para vos lo que está en juego (el mundo de significados del que habla Heidegger) y aclaramos el lenguaje que usás para describirlo (Wittgenstein).
  3. Profundización: examinamos tus creencias con rigor: ¿qué sostiene esta idea?, ¿qué pasaría si fuera falsa?, ¿qué valores están en juego?, ¿qué posibilidades tenés y cómo te hacés responsable de tus elecciones? Cuando ayuda, traigo ideas o textos de la tradición (Platón, Epicuro, los estoicos, Aristóteles, los existencialistas y otros).
  4. Cierre: sintetizamos lo trabajado y, si querés, te propongo una práctica o pregunta para llevarte, ligada a tus hábitos y a la vida que querés construir.

No hay una “tarea obligatoria” ni respuestas correctas de antemano. Las conclusiones las sacás vos.

Proceso de 4 sesiones

Para quienes quieren un trabajo más sostenido, propongo un recorrido de cuatro encuentros, normalmente semanales o quincenales:

  • Sesión 1: La caverna y el mundo que habitás. Identificamos el tema central, las creencias que lo sostienen y las “sombras” que condicionan tu mirada. Exploramos qué significados le das a tu mundo y clarificamos el lenguaje con el que lo describís.
  • Sesión 2: Lo que depende de mí. Con la distinción estoica, separamos lo que podés controlar de lo que no, y revisamos los juicios detrás de tus emociones.
  • Sesión 3: Deseos, valores y vida buena. Con Epicuro y Aristóteles, examinamos qué deseos te hacen bien, cuáles te inquietan, qué es para vos una vida buena y qué hábitos la sostienen.
  • Sesión 4: Libertad, proyecto y práctica. Desde el existencialismo, reunimos lo trabajado, asumimos las elecciones que son tuyas, formulamos criterios propios y definimos prácticas para sostenerlos en el tiempo.

Entre sesiones se pueden sugerir lecturas breves o ejercicios opcionales, como un diario filosófico o el examen de la noche.

Otras cosas importantes

  • Confidencialidad: todo lo que conversemos es privado.
  • Modalidad: virtual (videollamada).
  • No hace falta saber filosofía: el lenguaje es claro y cotidiano. Lo único necesario es ganas de pensar.
  • Expectativas realistas: no hay recetas mágicas ni promesas de felicidad. Lo que sí ofrece es claridad, criterio propio y herramientas para vivir con más lucidez.
  • Primera consulta: conviene llegar con una pregunta, una situación o un malestar concreto, aunque sea difuso. Una sola sesión ya puede ser útil.
  • Lo que no hago: diagnosticar, tratar trastornos ni dar consejos del tipo “tenés que hacer X”. El método es acompañarte a pensar.

¿Querés pensar algo con calma?

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¿Quién está detrás de este espacio?

Soy Aisha Trinidad, profesora de Filosofía y estudiante del Profesorado Universitario de Educación Superior en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS).

Mi formación y mi trabajo están vinculados con la filosofía, la enseñanza y la investigación. He participado en proyectos de investigación y actividades académicas, y también cuento con experiencia en espacios de formación y comunicación filosófica.

A lo largo de mi recorrido me interesé especialmente por las preguntas que aparecen cuando nuestras ideas, decisiones y formas de comprender el mundo dejan de resultarnos suficientes: ¿qué queremos realmente?, ¿qué significa vivir bien?, ¿somos libres para elegir?, ¿qué hacemos con aquello que nos sucede?, ¿qué ideas están orientando nuestras decisiones?

La asesoría filosófica nace de llevar esas preguntas del ámbito académico a un espacio de diálogo personal.

No se trata de aplicar una teoría filosófica a tu vida ni de darte respuestas prefabricadas. Mi tarea es acompañarte a examinar aquello que pensás, poner en palabras lo que muchas veces aparece de manera confusa y abrir nuevas posibilidades de comprensión.

La filosofía puede ser también una herramienta para pensar la propia existencia. Este espacio está pensado para hacerlo de manera rigurosa, pero cercana, sin necesidad de tener conocimientos previos de filosofía.

Los fundamentos

Platón y la caverna: salir de lo que damos por cierto

En el libro VII de La República, Platón imagina personas encadenadas desde siempre en una caverna, mirando sombras proyectadas en la pared. Como es todo lo que conocen, las toman por la realidad. Si alguien las liberara y las llevara hacia la luz, el camino sería doloroso: la luz encandila, y volver atrás parece más seguro.

Todos vivimos con “sombras”: creencias heredadas, expectativas ajenas, automatismos, frases como “yo soy así”, “tengo que ser exitoso” o “no puedo cambiar”. Platón llama periagogé a ese giro del alma hacia la luz, y entiende la educación filosófica como una rectificación del alma: no meter ideas desde afuera, sino reorientar la mirada. La asesoría funciona como ese acompañamiento: se examinan las sombras, se distingue lo que creemos de lo que es verdadero, y la persona decide por sí misma hacia dónde mirar.

Epicuro: la filosofía como medicina

Epicuro sostenía que una filosofía que no cura ningún sufrimiento humano es vacía, igual que una medicina que no sana. Su propuesta, el tetrapharmakos (“el cuádruple remedio”), apunta a los miedos y deseos que nos quitan la paz: no temerle a los dioses, no temerle a la muerte, entender que lo bueno es fácil de alcanzar y que lo malo es soportable. Distinguía entre deseos naturales y necesarios, naturales pero innecesarios, y vanos, y mostraba que gran parte de nuestra angustia nace de perseguir los últimos. Para él la tranquilidad (ataraxia) se cultiva con amistad, conversación y una vida sencilla.

Los estoicos: ejercitar el juicio

Epicteto, Séneca y Marco Aurelio sostenían que no nos perturban las cosas, sino los juicios que hacemos sobre ellas. Proponían:

  • distinguir lo que depende de nosotros (nuestros juicios, decisiones y acciones) de lo que no (lo que otros hacen, el pasado, el azar);
  • practicar ejercicios concretos, como la reflexión de la mañana y el examen de la noche, o la anticipación de las dificultades;
  • vivir de acuerdo con la virtud y con la razón.

Pierre Hadot mostró que estas escuelas practicaban “ejercicios espirituales”: prácticas regulares para transformar la forma de ver y de vivir. Eso es lo que se retoma en la asesoría.

Aristóteles: la vida buena y los hábitos

Aristóteles sitúa la pregunta central de la ética en qué es una vida buena (eudaimonía, florecimiento humano). Su respuesta es práctica: somos lo que hacemos de manera repetida, y las virtudes se forman con hábitos. Nadie se vuelve valiente, justo o sereno por decreto, sino por ejercitarse en ello.

En la asesoría esto se traduce en dos preguntas: ¿qué tipo de vida queremos construir? y ¿qué prácticas cotidianas sostienen (o desgastan) esa vida? A veces el problema no es la falta de ideales, sino que los hábitos del día a día van en otra dirección.

Existencialismo: libertad, responsabilidad y proyecto

Para Kierkegaard, Sartre, Beauvoir y otros existencialistas, no hay un guion previo que nos diga quiénes debemos ser: la existencia precede a la esencia. Eso implica libertad, pero también responsabilidad. Somos un proyecto abierto, y aun no elegir es una forma de elegir.

La asesoría trabaja desde acá preguntas como: ¿qué hacemos con las posibilidades que tenemos? y ¿cómo asumimos nuestras elecciones? El objetivo no es cargar culpa, sino recuperar la autoría de la propia vida y salir de la excusa de “no tuve opción” cuando sí la hubo, sin negar los límites reales de cada situación.

Heidegger: la significación del mundo

Heidegger describe al ser humano como Dasein, ser-en-el-mundo: no somos sujetos aislados que miran cosas desde afuera, sino que existimos ya inmersos en un mundo de significados, relaciones y usos. Las cosas no se nos aparecen como datos neutros, sino con sentido: una casa es “hogar”, un trabajo es “carrera”, una persona es “mi amigo”. Ese mundo de significados lo heredamos de la familia, la cultura y la época, y casi siempre vivimos dentro de él sin cuestionarlo, en lo que Heidegger llama el “uno” (das Man: “lo que se hace”, “lo que se dice”).

Hay momentos, como una crisis, una pérdida o la angustia, en que ese mundo de sentido se resquebraja y aparece la pregunta: ¿qué significa todo esto para mí? La asesoría ayuda a explorar cómo le das significado a tu mundo: qué significa para vos el éxito, la familia, el trabajo o el tiempo, de dónde viene ese significado y si es el que querés habitar. Es una forma de pasar de vivir “como se vive” a vivir de manera más propia.

Wittgenstein: clarificar el lenguaje

Wittgenstein sostuvo que muchos problemas filosóficos nacen de confusiones en el uso del lenguaje, y que la tarea de la filosofía es aclararlas. En su obra tardía mostró que el significado de las palabras depende de cómo se usan en la vida real (los “juegos de lenguaje”). La filosofía, decía, es una lucha contra el embrujo de nuestra inteligencia por medio del lenguaje.

Esto tiene consecuencias muy prácticas. Palabras como “libertad”, “fracaso”, “amor”, “éxito”, “respeto” o “merezco” suelen usarse como si todos supiéramos qué significan, y muchas veces ni nosotros lo tenemos claro. Dos personas pueden discutir años sin darse cuenta de que usan la misma palabra con sentidos distintos. En la asesoría clarificamos el lenguaje con el que pensás tu situación: qué querés decir exactamente cuando decís lo que decís. A menudo, al nombrar mejor el problema, el problema cambia de forma.

El método: la mayéutica

El método central de la asesoría es la mayéutica de Sócrates. La palabra viene del griego maieutiké, “arte de partear”: Sócrates decía que, como su madre, que era partera, él no daba a luz ideas ajenas, sino que ayudaba a otros a dar a luz las propias.

En la práctica, esto significa que:

  • No te doy respuestas hechas. Las respuestas más valiosas ya están, en germen, en tu experiencia y tu reflexión.
  • Pregunto para que pienses. Preguntas como “¿qué querés decir con eso?”, “¿cómo lo sabés?”, “¿qué pasaría si no fuera así?” o “¿qué te llevó a pensarlo?” ayudan a ver con más claridad.
  • Se examinan las creencias. Se ponen a prueba con calma, buscando supuestos ocultos, contradicciones o ideas que nunca elegiste de manera consciente.
  • Se reconoce el no saber. Como Sócrates, partimos de la honestidad de decir “quizás no lo tengo tan claro”. Ese momento de perplejidad (aporía) no es un fracaso: es el punto de partida del pensamiento genuino.
  • La conclusión es tuya. El rol del asesor es acompañar y cuidar el rigor del diálogo, no dictar la verdad.

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Para cerrar

Hace más de dos mil años, Sócrates decía que una vida sin examen no vale la pena ser vivida. La asesoría filosófica es, en el fondo, eso: un espacio para examinar tu vida con otro/a, salir de la caverna a tu ritmo y volver a mirar lo que importa.

Para Profundizar: Fuentes y lecturas sugeridas

  • Platón. La República.(Ver)
  • Platón. Apología de Sócrates.(Ver)
  • Platón. Teeteto. (Ver)
  • Epicuro. Carta a Meneceo. (Ver)
  • Epicuro. Máximas capitales y Sentencias vaticanas. (Ver)
  • Marco Aurelio. Meditaciones. (Ver)
  • Séneca. Cartas a Lucilio. (Ver)
  • Aristóteles. Ética a Nicómaco. (Ver)
  • Kierkegaard, S. El concepto de la angustia. (Ver)
  • Sartre, J.P. El existencialismo es un humanismo. (Ver)
  • Sartre, J.P. El ser y la nada. (Ver)
  • Heidegger, M. Ser y tiempo. (Ver)
  • Wittgenstein, L. Investigaciones filosóficas. (Ver)

Fuentes secundarias sobre filosofía como forma de vida

  • Hadot, P. Ejercicios espirituales y filosofía antigua. (Ver)
  • Hadot, P. ¿Qué es la filosofía antigua? (Ver)
  • Nussbaum, M. La terapia del deseo: teoría y práctica en la ética helenística. (Ver)
  • Foucault, M. La hermenéutica del sujeto. (Ver)

Sobre asesoría y práctica filosófica

  • Marinoff, L. Más Platón y menos Prozac. (Ver)
  • Raabe, P. Philosophical Counseling. (Ver)
  • Lahav, R. y Tillmanns, M. (eds.). Essays on Philosophical Counseling. (Ver)